BIOTECNOLOGÍA

La biotecnología es el empleo de organismos vivos para la obtención de un bien o servicio útil para el hombre. Así, la biotecnología tiene una larga historia, que se remonta a la fabricación del vino, el pan, el queso y el yogurt. El descubrimiento de que el jugo de uva fermentado se convierte en vino, que la leche puede convertirse en queso o yogurt, o que se puede hacer cerveza fermentando soluciones de malta y lúpulo fue el comienzo de la biotecnología, hace miles de años.

Aunque en ese entonces los hombres no entendían cómo ocurrían estos procesos, podían utilizarlos para su beneficio. Estas aplicaciones constituyen lo que se conoce como biotecnología tradicional y se basa en la obtención y utilización de los productos del metabolismo de ciertos microorganismos.

Los científicos actualmente comprenden en detalle cómo ocurren estos procesos biológicos lo que les ha permitido desarrollar nuevas técnicas a fin de modificar o copiar algunos de dichos procesos naturales para poder lograr una variedad mucho más amplia de productos. Los científicos hoy saben, además, que los microorganismos sintetizan compuestos químicos y enzimas que pueden emplearse eficientemente en procesos industriales, tales como la fabricación de detergentes, manufactura del papel e industria farmacéutica.

La biotecnología moderna, en cambio, surge en la década de los ’80, y utiliza técnicas, denominadas en su conjunto “ingeniería genética”, para modificar y transferir genes de un organismo a otro. De esta manera es posible producir insulina humana en bacterias y, consecuentemente, mejorar el tratamiento de la diabetes. Por ingeniería genética también se fabrica la quimosina, enzima clave para la fabricación del queso y que evita el empleo del cuajo en este proceso. La ingeniería genética también es hoy una herramienta fundamental para el mejoramiento de los cultivos vegetales. Por ejemplo, es posible transferir un gen proveniente de una bacteria a una planta, tal es el ejemplo del maíz Bt. En este caso, los bacilos del suelo fabrican una proteína que mata a las larvas de un insecto que normalmente destruyen los cultivos de maíz. Al transferirle el gen correspondiente, ahora el maíz fabrica esta proteína y por lo tanto resulta refractaria al ataque del insecto.

Informacion

APLICACIONES

Las aplicaciones de la biotecnología moderna tienen alcances que exceden a la producción de cultivos, como se muestra con los siguientes ejemplos. 

  • BIORREMEDIACIÓN

Consiste en el uso de organismos vivos para eliminar o neutralizar contaminantes del medio ambiente. Hay microbios que pueden degradar petróleo, hidrocarburos e insecticidas. Los metales pesados como el mercurio no son biodegradables, pero las bacterias pueden concentrarlos de tal forma de poder aislarlos más fácilmente. También se pueden emplear plantas para limpiar suelos contaminados. Este proceso se llama fitorremediación y se encuentra en desarrollo. Se basa en la capacidad que tienen algunas plantas de absorber, acumular o tolerar sustancias tóxicas como los metales pesados, explosivos y pesticidas. Así, reducen los niveles de contaminantes del suelo y evitan su pasaje al agua.

La biorremediación con bacterias ya se usa en todo el mundo para restaurar la calidad del medio ambiente. Con la posibilidad de modificar genéticamente microbios y plantas se prevé un gran potencial para esta estrategia en el futuro. 

  • PLÁSTICOS BIODEGRADABLES

La durabilidad de los envases plásticos es un problema serio para el ambiente. Es por eso que se están desarrollando plásticos biodegradables, es decir, que pueden ser transformados en sustancias simples por la acción de organismos vivos, y ser así eliminados del medio ambiente.

Los plásticos biodegradables pueden producirse a partir de almidón, un polímero natural fabricado por las plantas. Los cereales y los tubérculos tienen mucho almidón. Éste puede ser convertido en plástico, pero resulta blando y deformable, limitando su uso. La otra opción es extraer el almidón del maíz o de la papa y luego transformarlo en una molécula pequeña, el ácido láctico, por acción de microorganismos. El ácido láctico después es tratado químicamente para formar polímeros, los que se unen entre sí para dar lugar al plástico llamado PLA (poliláctido). El PLA sirve para hacer macetas que se pueden enterrar, pañales descartables, hilos para sutura y cápsulas de remedios.

Otra alternativa es usar bacterias que fabrican gránulos de un plástico llamado polihidroxialcanoato (PHA). Las bacterias pueden crecer en cultivo y el plástico ser extraído fácilmente. Los científicos ahora identificaron los genes bacterianos que llevan la información para fabricar el PHA y los transfirieron al maíz, para poder más adelante fabricarlo a partir de este cultivo. 

  • BIOCOMBUSTIBLES

Mediante la biotecnología es posible producir combustibles alternativos al derivado de reservas fósiles. Es el caso del alcohol (etanol) presentando ventajas importantes sobre la nafta. En primer lugar, se produce a partir de cultivos agrícolas, que son fuentes renovables de energía, permitiendo, además, la producción local del biocombustible. Por otro lado, su combustión produce menos emisiones nocivas para los seres vivos, el agua y el aire. Actualmente el alcohol se produce a partir de caña de azúcar o del maíz, cuyos hidratos de carbono son fermentados a etanol por las levaduras del género Saccharomyces. El mayor inconveniente es que los cultivos vegetales constituyen una materia prima muy cara, que hace que el precio final del producto sea elevado. Es por eso que en muchos países se están investigando y desarrollando métodos de producción de etanol a partir de desechos agrícolas, forestales e industriales, que son abundantes y muy baratos. En este caso, los azúcares se obtendrían de la celulosa de los desechos vegetales. Los principales productores de alcohol para combustible son Brasil, Estados Unidos y Canadá. Brasil lo produce a partir de la caña de azúcar y lo emplea como hidro-alcohol (95% etanol) o como aditivo de la nafta. Estados Unidos y Canadá lo producen a partir de maíz y lo utilizan en diferentes formulaciones que van desde el 5% al 85% de etanol. 

  • LA BIOTECNOLOGÍA Y LA PRODUCCIÓN DE ANTIBIÓTICOS

Los antibióticos son sustancias que se usan para matar o inhibir el crecimiento de las bacterias. El antibiótico pionero fue la penicilina, que revolucionó el tratamiento de las infecciones, como la neumonía y la tuberculosis, y su producción, a partir de hongos, constituyó la primer aplicación de la biotecnología a la industria farmacéutica. Su descubrimiento se debe a Alexander Fleming, que en 1928 encontró que el hongo Penicillum notatum  producía algo capaz de matar a las bacterias que estaba estudiando. En 1938 Howard Florey y Ernst Chain aislaron la penicilina a partir del hongo y realizaron los experimentos claves en ratones. La producción comercial comenzó en 1943. Actualmente, la mayoría de los antibióticos, denominados naturales, se obtienen a partir de los microorganismos que los producen. Así, mientras algunas especies de Penicillum producen penicilina, otras fabrican antibióticos tan importantes como las cefalosporinas. Otros antibióticos naturales muy conocidos, como la tetraciclina, la estreptomicina y la eritromicina, son elaborados por bacterias del género Streptomyces. Los antibióticos denominados semi-sintéticos son extraídos de microbios y luego mejorados en el laboratorio. Tal es el caso de la ampicilina, que surge de la modificación química de la penicilina. Finalmente, algunos antibióticos, como las sulfamidas, son fabricados enteramente en el laboratorio y por eso son llamados antibióticos sintéticos. 

  • VACUNAS COMESTIBLES

Es de esperar que en un futuro no muy lejano algunas vacunas inyectables sean reemplazadas por vacunas que se comen. Se trata de vacunas contenidas en frutas u hortalizas, y que al ingerirlas en estos alimentos nos protegen contra determinadas enfermedades. Esto es posible gracias a la biotecnología vegetal, que permite no sólo mejorar los cultivos y los alimentos, sino también producir en las plantas compuestos que nada tienen que ver con éstas. En el caso de las vacunas comestibles, se transfiere a la planta un gen del agente infeccioso (por ejemplo, el virus de la hepatitis B), para que ahora sea la planta quien fabrique el producto de este gen en las hojas, tubérculos o granos. Este nuevo compuesto se denomina antígeno, y al entrar en contacto con la mucosa del tracto digestivo genera una respuesta inmune protectora. Esto quiere decir que cuando ingrese el patógeno, nuestro organismo podrá defenderse de la infección. Además de evitar los pinchazos, las vacunas comestibles tendrían otras ventajas: son baratas y no requieren de refrigeración para ser almacenadas. Actualmente se están ensayando en humanos vacunas comestibles contra el cólera (en papa), rabia (en espinaca) y hepatitis B (en lechuga), entre otras. Otros proyectos incluyen el uso de bananas, tomates y arroz. También los animales se podrán beneficiar con esta tecnología, tal es el caso de la alfalfa modificada genéticamente para proteger al ganado de la fiebre aftosa. 

  • BACTERIAS ÁCIDO-LÁCTICAS

Las bacterias ácido-lácticas se emplean para fabricar alimentos desde hace al menos 4 mil años. Su uso más común se relaciona con la producción de yogur, queso, manteca y crema de leche. Constituyen un gran grupo de bacterias benignas que producen ácido láctico como producto final del proceso de fermentación. Se encuentran en grandes cantidades en la naturaleza y también en nuestro sistema digestivo. Aunque se las conoce sobre todo por sus aplicaciones en la industria láctea, también se las usa para curar pescado, carne y embutidos. Las bacterias ácido lácticas transforman la lactosa de la leche en ácido láctico, el que provoca cambios en la estructura de las proteínas (cuajan). De esta manera se modifica la textura del producto, aunque existen otras variables, como la temperatura y la composición de la leche, que influyen en las cualidades de los distintos productos resultantes. El ácido láctico le confiere a la leche fermentada ese sabor ligeramente acidulado, y otros derivados de la fermentación producen a menudo otros sabores o aromas. El acetaldehído, por ejemplo, da al yogurt su aroma característico, mientras que el di-acetilo confiere un sabor de manteca a la leche fermentada. Las bacterias ácido lácticas también son usadas como cultivos probióticos en determinados yogures, ya que se complementan con las bacterias presentes en nuestra flora intestinal y contribuyen al buen funcionamiento del aparato digestivo. 

  • MEDICAMENTOS

La biotecnología moderna emplea la tecnología del ADN recombinante o ingeniería genética para transferir genes de un organismo a otro. Gracias a esta tecnología es posible producir medicamentos de una manera más simple y barata. Se encuentran en las farmacias insulina producida en bacterias, una vacuna contra la hepatitis B fabricada por levaduras y factores de coagulación, para el tratamiento de la hemofilia, generada en células de mamífero en cultivo.

La biotecnología moderna permite también transferir genes a plantas y animales, y en particular, a vacas y ovejas para que produzcan, en su leche, grandes cantidades del fármaco deseado. Esta opción es realmente interesante, porque estos animales producen muchos litros de leche y la purificación de proteínas a partir de la leche es bastante simple. La idea no es que las personas ingieran el medicamento tomando la leche, sino usar a estos animales como verdaderas fábricas de moléculas. Es decir, se trata de colectar la leche, purificar el medicamento a partir de ésta, realizarle los controles de calidad necesarios y envasarlo para su distribución y venta en las farmacias. Aunque no hay todavía productos de este tipo en el mercado. En la Argentina, con una ternera clonada se ha logrado producir la hormona de crecimiento humana en la leche, la que podría administrarse a niños con problemas de crecimiento. 

  • ENZIMAS Y JABÓN EN POLVO

Las enzimas son biocatalizadores, proteínas que hacen posibles los procesos de degradación de sustancias, la transformación de una sustancia en otra o la fabricación de un compuesto a partir de varios más pequeños. Hoy en día las enzimas forman parte de todos los procesos industriales. Por ejemplo, el detergente en polvo tiene enzimas que remueven selectivamente las manchas de la ropa. Entre estas enzimas se encuentran las lipasas, proteínas que degradan a las grasas, y que son útiles para disolver manchas de aceite, manteca o lápiz de labios. Por su parte, las proteasas remueven las manchas proteicas, como las de sangre y huevo, y las amilasas degradan las manchas que contienen almidón. Estas enzimas vienen siendo usadas en la fabricación de jabón en polvo desde hace más de 40 años, con el objetivo de reemplazar a los compuestos químicos, minimizar el uso del agua y el consumo de energía, ya que antes las manchas sólo podían ser removidas con blanqueadores y altas temperaturas. Las enzimas que se usan actualmente son producidas por bacterias y hongos, los cuales se reproducen en grandes tanques, llamados fermentadores, al mismo tiempo que fabrican grandes cantidades de enzimas. Más del 90% de las enzimas que están hoy en el mercado provienen de microorganismos recombinantes o genéticamente modificados para optimizar su proceso de fabricación. 

  • FIBRAS DE TELARAÑAS

Las fibras que conforman las telarañas han captado la atención de los científicos. Estas fibras, de un milésimo de milímetro, son muy elásticas y más resistentes que una fibra de nylon o acero de igual diámetro. Es por eso que se está investigando cómo usar estas fibras para fabricar, por ejemplo, hilo quirúrgico, micro-conductores y fibras ópticas. Inclusive, como las telas hechas con estas fibras resultan muy livianas, podrían aplicarse a la fabricación de chalecos anti-balas y ropa deportiva. Pero es realmente complicado criar millones de arañas para extraerles el material que producen. Por eso los científicos recurrieron a la ingeniería genética: aislaron los genes de araña que llevan la información para fabricar las diferentes proteínas que componen la fibra y los introdujeron en bacterias o en células en cultivo. Otros prefirieron ponerlos en plantas, como un grupo brasileño que obtuvo plantas de algodón que producen es sus capullos fibras de telaraña. Un grupo canadiense optó por los animales y obtuvo una cabra transgénica que produce las fibras en su leche. Los experimentos demuestran que es posible obtener fibras similares a las de telaraña por ingeniería genética. 

  • ROSAS AZULES

Un grupo de científicos japoneses logró obtener rosas azules por ingeniería genética, introduciendo en las rosas el gen que lleva la información para fabricar el pigmento azul. Este gen proviene de otra flor: el pensamiento. El mejoramiento convencional puede generar rosas azuladas, pero más bien resultan grises o moradas, nunca de un azul intenso. Esto es porque las rosas naturales no tienen el pigmento llamado delfinidina, un pigmento que sí está presente en otras flores, como el pensamiento. En cambio, los colores de las rosas provienen de la combinación de pigmentos rojos y naranjas. Es por eso que si se introduce en la rosa el gen que lleva la información para que se produzca la enzima que fabrica al pigmento delfinidina, este pigmento aparecerá en la flor, en particular, en sus pétalos. El gen en cuestión es conocido como “Blue Gene”, y ya fue empleado para fabricar claveles y crisantemos azules. 

  • JEANS

El prelavado de los jeans busca obtener azules más claros, así como pre-tratar la tela para que resulten más confortables. Hasta hace poco, este pre-lavado de las telas se realizaba en grandes lavarropas donde se sumergían y agitaban junto con pequeñas piedras pómez hasta lograr ese look gastado típico. Este tratamiento, sin embargo, tiene sus problemas. Por un lado, la abrasión causada por las piedras es muy difícil de controlar: si se ponen pocas, no se logra el resultado deseado, si se agregan muchas, se daña la tela. También en el proceso se dañan las máquinas, los botones metálicos y cierres, y se consume mucha energía. La solución a estos problemas vino de la mano de la biotecnología. Se trata de una técnica que se aplica desde 1989 y que consiste en el empleo de enzimas capaces de destruir levemente la superficie de la tela hasta ablandarla. Estas enzimas reciben el nombre de celulasas, porque en particular degradan a la celulosa, principal componente de la fibra de algodón. Son producidas por hongos microscópicos y a veces los genes que las codifican se transfieren a bacterias para producirlas más fácilmente y en gran cantidad. Cuando se emplean celulasas en lugar de piedritas, el proceso se puede controlar con más precisión sin dañar las telas. Hoy casi todos los jeans se pre-lavan usando celulasas de microorganismos, porque resulta más económico y beneficioso para el medio ambiente, y mejora significativamente la calidad del producto final. 

  • ARROZ DORADO

Gracias a la biotecnología moderna hoy es posible introducir nuevas características en las plantas, no sólo para hacerlas resistentes a las plagas y enfermedades sino también para generar mejores alimentos, más sanos y nutritivos. El arroz dorado es un buen ejemplo de este tipo de mejoramiento. Se trata de un tipo de arroz al que se le ha introducido la información genética necesaria para fabricar beta caroteno, presente comúnmente en la zanahoria, el tomate y otras frutas y hortalizas, y que es el precursor de la vitamina A. El beta caroteno le otorga al arroz un color dorado, lo que le da origen al nombre. El arroz dorado pretende aportar vitamina A a las poblaciones que no consumen diariamente la suficiente cantidad de esta vitamina. En particular, la falta de vitamina A en la población infantil tiene graves consecuencias. Se estima, por ejemplo, que cada año alrededor de 500.000 niños en todo el mundo pierden la vista a causa de esta deficiencia, que se manifiesta especialmente en el sudeste asiático, donde el arroz es un alimento básico. Aunque todavía no está disponible comercialmente, ya está siendo ensayado en varios países de Asia. El arroz dorado fue desarrollado por un prestigioso investigador suizo, Ingo Potrykus y sus colaboradores. 

  • ADHESIVOS

Los adhesivos producidos por los bivalvos, como los mejillones y almejas, son extremadamente fuertes y funcionan muy bien bajo el agua. Esto los hace muy interesantes para la industria naviera, por ejemplo, permitiendo pegar partes y materiales de piezas que siempre estarán sumergidas. Por otro lado, los cirujanos también los ven con buenos ojos, ya que podrían servir como nuevos adhesivos quirúrgicos. Los bioadhesivos son casi todos basados en proteínas. Su aspecto inicial, antes de secarse, es el de una gelatina. Cuando se añade hierro, las proteínas se conectan entre sí y el material se endurece. Los mejillones obtienen el hierro filtrándolo directamente del agua del entorno, como hacen con el resto de nutrientes. Aunque ahora los científicos saben en qué consisten estos adhesivos, resulta muy complicada y cara su extracción a partir directamente del mejillón. Es por eso que recurrieron a la ingeniería genética y demostraron que es posible producir el adhesivo del mejillón de roca Mytilus galloprovincialis en la bacteria más común de laboratorio, Escherichia coli. Los resultados presentados son satisfactorios en cuanto a la facilidad de aislamiento y purificación, así como en las propiedades adhesivas de la proteína generada en la bacteria. Tal vez dentro de unos años este material se encuentre disponible en el mercado para varias y diferentes aplicaciones. 

  • PISCICULTURA

Científicos en India consiguieron modificar genéticamente a una especie de pez llamada carpa asiática para que produzca más hormona de crecimiento que lo normal. El resultado es que estas carpas transgénicas, aunque llegan al mismo tamaño final que las normales, lo hacen entre unas seis y siete veces más rápido. La carpa es un pez de agua dulce que constituye el 80% del pescado cultivado en granjas de acuicultura en la India, donde es además una de las fuentes de proteínas más importantes para sus habitantes. En el caso de la carpa transgénica, se trata de un pez al que se le agregó varias copias del gen de la hormona de crecimiento de la misma carpa. Es decir que esta carpa tiene, además de los genes propios, más copias insertadas para producir así más hormona de crecimiento. Además de la carpa, existen también salmones, tilapias, bagres y truchas transgénicas que crecen más rápido, permitiéndole al productor aumentar el rendimiento anual de la producción de pescado. Sin embargo, aún no hay ningún tipo de pescado transgénico que se comercialice en el mundo. Algunos de los casos mencionados están en experimentación, y otros, los que están en etapas más avanzadas, están siendo evaluados desde el punto de vista de la bioseguridad ambiental y alimentaria, antes de ser liberados al mercado. 

  • PROBIÓTICOS

El término probióticos proviene del griego y significa a favor de la vida. Se trata de microbios vivos que se agregan a los alimentos porque se cree que son beneficiosos para nuestra salud. En particular, los probióticos promueven el balance de la flora microbiana, inhibiendo el crecimiento de microbios patógenos y protegiéndonos de las enfermedades gastrointestinales, como las diarreas provocadas por rotavirus y bacterias. Además, se cree que mejoran el estado general de nuestro sistema inmune, ayudando al organismo a combatir enfermedades inflamatorias, alérgicas y respiratorias. Las bacterias más usadas como probióticos son los lactobacilos y las bifidobacterias. Se las encuentra agregadas a ciertos yogures, leches fermentadas y quesos, y su presencia está indicada con diferentes denominaciones, como bio, vita, etc. Sin embargo, actualmente se están buscando otros alimentos más duraderos que también sirvan como vehículos de estas bacterias benéficas, como carnes y vegetales fermentados. En este sentido, un equipo de científicos italianos acaba de descubrir que las bacterias probióticas podrían crecer sobre las aceitunas y de esta manera ser administradas a las personas. 

  • ACEITES

Desde el punto de vista de la salud humana es mejor ingerir grasas insaturadas, que son las que se encuentran en los aceites vegetales, como los de soja, maíz, girasol y oliva. Se sabe que estas grasas son buenas para la salud porque disminuyen el colesterol “malo”. Sin embargo, si el aceite tiene una gran proporción de ácidos grasos poliinsaturados (porque los insaturados pueden ser monoinsaturados o poliinsaturados), y se lo emplea para fabricar galletitas u otros productos que deben conservarse por un tiempo, habrá que hidrogenarlo. Aparece entonces el problema de las grasas “trans”. Cuando se necesita que un aceite dure sin ponerse rancio hay que hidrogenarlo, originando ácidos grasos “trans”, que son malos para la salud porque aumentan el colesterol “malo” y disminuyen el “bueno”. La biotecnología se utiliza en este caso y los científicos están creando por modificación genética oleaginosas (por ejemplo la soja) cuyo aceite tiene una mayor proporción del ácido oleico (grasa monoinsaturada). Así, el aceite resulta más estable y no requiere hidrogenación y por lo tanto los alimentos envasados fabricados con este aceite no tendrían grasas “trans”. También por ingeniería genética, están creando soja con omega 3, una grasa abundante en el aceite de pescado y que ha mostrado ser beneficiosa para la salud. 

  • QUIMOSINA

El cuajo y los coagulantes son preparaciones de enzimas que se emplean para fabricar queso desde hace miles de años. Históricamente, la mayoría de las enzimas utilizadas provenían de extractos de estómagos de rumiantes, aunque también se empleaban coagulantes microbianos y vegetales. Con la introducción del cuajo bovino estandarizado en 1874, Chr. Hansen A/S Dinamarca fue la primer compañía en producir y comercializar una enzima coagulante estandarizada para la elaboración de quesos. El primer nombre para la enzima coagulante de la leche fue quimosina, enzima extraída del cuarto estómago (cuajo) de terneros. El cuajo de ternero se considera ideal para la elaboración de quesos por su alto contenido de quimosina. También existen coagulantes microbianos, derivados de hongos. La quimosina producida por microorganismos recombinantes o genéticamente modificados está presente en el mercado desde 1990. Se trata de una quimosina producida por microbios a los que se les ha incorporado el gen para la síntesis de quimosina bovina. Se la denomina quimosina producida por fermentación (FPC) y tiene exactamente la misma secuencia de amino ácidos que la quimosina del cuajo de ternera. La misma puede ser producida por distintos microorganismos, como los hongos Aspergillus niger y Kluyveromyces lactis y la bacteria Escherichia coli, aunque esta última es la menos importante en el mercado. 

  • JARABE DE ALTA FRUCTOSA

El jarabe de alta fructosa es un edulcorante que se usa para endulzar las gaseosas, golosinas y productos de panadería y confitería. Es uno de los muchísimos derivados del maíz, más específicamente, del almidón. Para hacer el jarabe, el almidón es tratado con enzimas que lo cortan para formar cadenas de azúcares más cortas y que convierten parte de la glucosa (azúcar que forma parte del almidón) en fructosa (otro azúcar, que junto con la glucosa forman a la sacarosa, el azúcar común de mesa). Todas las enzimas que participan de este proceso provienen de microorganismos. El resultado es un jarabe tan dulce como el azúcar común, pero muy ventajoso a la hora de fabricar alimentos y bebidas. Por un lado, es líquido y se puede agregar de forma más fácil y controlada a los productos, lo que reduce los costos de producción. A pesar de ser muy dulce, el jarabe no se contamina con microbios del ambiente, haciendo que los procesos y los productos sean más seguros. Además, su textura es más suave que el azúcar común, lo que resulta muy útil para las golosinas masticables, por ejemplo. Hoy se puede encontrar al jarabe de alta fructosa en una inagotable lista de productos: copos y barras de cereales, bebidas instantáneas, gaseosas, jugos de frutas, salsas en general, galletitas, snacks, helados, chocolates, cacao en polvo, postres instantáneos, jamones, mostaza, mayonesa, ketchup, pickles, lácteos, jaleas y mermeladas, sopas, pasta de tomate.... 

  • MAÍZ BIO-FORTIFICADO

En la producción de cerdos y pollos alimentados con raciones basadas en maíz, ocurre una deficiencia del aminoácido esencial lisina, ya que el maíz contiene poca cantidad del mismo. En los sistemas actuales de producción el alimento balanceado de maíz se suplementa con lisina, que se fabrica a partir de microorganismos y se adiciona como ingrediente. Pero está llegando al mercado un maíz nuevo, especialmente diseñado para los pollos y los cerdos. Se trata de un maíz transgénico, genéticamente modificado para contener más lisina en el grano. De esta manera, el fabricante de raciones no necesita agregarle lisina al alimento balanceado, simplificando la producción y disminuyendo su costo. Hay otros proyectos de “bio-fortificación” de alimentos, como porotos de soja y papas con mayor contenido proteico, y frutos y cereales con más vitaminas y antioxidantes. 

  • INDUSTRIA FORESTAL

A diferencia de los cultivos agrícolas, como el maíz y la soja, el mejoramiento de las especies forestales lleva muchísimo tiempo. Esto es porque el desarrollo completo, desde la germinación de la semilla hasta el árbol adulto, es un proceso que dura varios años. A pesar de esto, el mejoramiento genético de árboles forestales está avanzando, con buenos resultados. Lo que se busca mejorar en los árboles comerciales es el crecimiento, la forma del tronco y la calidad de la madera. En otras palabras, aumentar la productividad y mejorar la calidad de los productos. Estos desarrollos son una alternativa interesante que permitiría disminuir la presión que actualmente se ejerce sobre los bosques nativos. Así como se le introducen genes a las plantas para que toleren a herbicidas o resistan a plagas, hoy es posible modificar genéticamente a los árboles para que resistan a enfermedades e insectos, toleren a herbicidas y contengan una menor cantidad de lignina. La lignina es un polímero que forma parte de la pared de las células vegetales, y junto con la celulosa forman la madera. Una madera con menos lignina hace que la extracción de la celulosa para hacer papel sea un proceso más fácil y amigable con el ambiente, ya que normalmente se deben usar agentes químicos para eso. Aunque aún no hay árboles transgénicos en el mercado, ya se han logrado modificar genéticamente especies de álamo, pino y eucalipto. 

  • ÁCIDO CÍTRICO

El ácido cítrico es un compuesto natural que se encuentra en todos los seres vivos, pero está particularmente concentrado en las frutas cítricas. Primero fue producido a partir del jugo de limón, en Italia, alrededor de 1860, pero con un rendimiento muy bajo: se necesitaban unas 35 toneladas de limones para obtener una tonelada de ácido cítrico. Tiempo después se descubrió que había ciertos hongos microscópicos capaces de acumular ácido cítrico, lo que permitió su producción en gran escala. Efectivamente, desde el final de la Primera Guerra Mundial, y hasta nuestros días, casi todo el ácido cítrico industrial se obtiene del hongo Aspergillus niger, que acumula enormes cantidades del ácido y es muy fácil de cultivar en grandes fermentadores de acero. Por su sabor agradable, baja toxicidad y otras propiedades físico-químicas, el ácido cítrico tiene un sinnúmero de aplicaciones. Es uno de los principales aditivos alimentarios, usado como conservante, anti-oxidante, acidulante y saborizante de golosinas, bebidas gaseosas y otros alimentos. Se lo usa además en la industria farmacéutica, para lograr efervescencia y sabor, y también como anticoagulante de la sangre. Se agrega a detergentes y otros productos de limpieza, para estabilizarlos, otorgarle acidez, y reemplazar a los corrosivos más fuertes.

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